Capítulo XLII: Declaración de Amor
Josh se movió colocándose frente a la chica que por fuera se veía una mujer fuerte y aguerrida, pero sus ojos azules decían otra cosa; la fragilidad, la inocencia y la sencillez era parte de ella. Un dolor inevitable cruzaba su rostro que rozaba la perfección.
Él levantó sus manos y posó sus palmas en ambos lados de la cara de Leyna, con los pulgares limpió aquellas lágrimas que rodaban y a la vez acariciaban su piel sin imperfección. Leyna de inmediato llevó