—Pues, en serio, te agradezco el apoyo, y te molestaré con algo más —advirtió el hombre, mientras veía a Marisa picar verduras para una ensalada, probablemente—. Mi mamá necesitará quien la cuide, así que debo contratar a una enfermera, si no te molesta, claro.
—Por supuesto que no me molesta —aseguró la joven, pasándole un sándwich al hombre que ni cuenta se dio de a qué hora lo preparó—, de hecho, si no te molesta que me entrometa más, déjame decirte que conozco a alguien para el puesto. La