ISMAEL WRIGHT.
Peculiarmente, algo muy raro para una persona tan sedentaria como yo, esta mujercita recién divorciada, ha acariciado una fibra sensible en mí y ha despertado un sentimiento poco peculiar. El deseo desenfrenado de poseerla.
Por el momento se ha mantenido muy tranquila, respondiendo a mis caprichos; sin embargo, muy en el fondo, estoy seguro, que ella es una fiera salvaje, capaz de sacarme de quicio en cuestión de segundos.
La ayudé a ingresar a la nueva casa, que lo compré netame