14 - Eres diferente.
Giro para ayudarla, aseguro a su hija, luego de tranquilizarla, posterior a eso a ella, abrocho su cinturón y me meto en el lado del conductor. Enciendo el coche pobre que tiene y nos pongo en marcha.
—Lamento que hayas tenido que ver todo eso —susurro, la miro, y tiene la mejilla aun roja. Su hija se ha quedado dormida.
—¿Lo ha hecho antes? —Me observa y sé que entiende a que me refiero.
—Es un tema complicado.
—¿Por qué lo permites?
—No lo permito, es más, no me ha tocado en más de tres o