A penas puse un pie en la empresa, Patty y los chicos m bombardearon con preguntas.
—¿Dónde te metiste anoche? Te he dejado miles de llamadas perdidas —inicia m amiga.
—La noche estuvo estupenda, jefa. Solo faltabas tú —comenta otro de mis chicos.
—Es verdad. ¿Por qué no has venida? —pregunta otra chica.
—De verdad, lamento no poder estar, surgió algo importante, y tuve que buscar a mi hija del kínder —explico y parece que todos entienden.
—Espero que podamos recuperar, además de que usamos