Evan Reese era alto y delgado, aunque no escuálido. Más bien de complexión robusta. Tenía el aspecto de un hombre que había pasado la vida al aire libre. Un hombre acomodado, aunque no nacido en la riqueza. Había conocido a su esposa, Christina, cuando ella tenía un camión de comida, y después de dos intentos fallidos, finalmente se armó de valor para invitarla a salir.
Christina aceptó salir con él porque le gustaba. Le gustaba su sentido del humor y también su aspecto. Un rostro de rasgos mar