Cuando ella se presentó en su apartamento y le informó con frialdad que no le importaba su aventura pasajera, que sobre todo no esperaba compromiso, él debería haberse alegrado. ¿Acaso no era la fantasía definitiva de un hombre? Para un hombre como él, feliz de tener amantes por un corto tiempo hasta que lo aburrieran o hasta que empezaran a buscar algo más.
Ahí estaba él, con esa fantasía en bandeja de plata, y sabía perfectamente que ella hablaba en serio. No se trataba de ningún tipo de psic