—Tranquilo —dijo Chloe, dedicándole una sonrisa—. Me alegra saber que te importo. Pero aguanto bien el alcohol, muchas gracias, y no vine con mi coche para que lo supieras. Así que no, no voy a conducir a casa.
—Claro que aguantas bien el alcohol —dijo Timothy con sarcasmo—. Ni me hagas recordar aquella vez que te emborrachaste en la fiesta de Patrick y tuve que meterte a escondidas en tu casa para que no te metieras en problemas con tus padres.
Chloe sonrió al recordar aquello. —Sí, lo recuerd