Mundo ficciónIniciar sesiónPoco a poco, el agua fría comenzó a calmar la quemadura. Sentí el alivio, pero mi cuerpo seguía temblando, sacudido por el dolor. Tenía el rostro empapado en lágrimas, la blusa húmeda por el llanto y me descubrí sentada en el regazo de Adrien, envuelta en su abrazo como si fuera un refugio.
Cuando los espasmos de llanto disminuyeron, me dejó con cuidado sobre el inodoro y se agachó para revisar mi pie.







