Mundo ficciónIniciar sesiónCamelia.
Cada martes por la mañana, cruzaba la ciudad hasta la Posta de Huancayo, un centro de salud de primer nivel. Y por “primer nivel” no me refiero a excelencia, sino a cercanía: el primer contacto entre la población y el sistema sanitario.
El lugar era modesto. Apenas un par de médicos para atención primaria, un psicólogo el mío, una nutricionista, dos obstetras y una pequeña farmacia. Pero era suficiente. Económico, accesible y perfecto para mis controles pr







