Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo treinta y tres: Escapada
Lloro, grito, maldigo mi suerte y vuelvo a llorar. Tal vez hubiese sido mejor continuar ignorándolo toda la vida. O también podía haberle pedido que escapara conmigo a una isla desierta. Puede que haberle dejado tocarme haya sido el peor error de mi vida, o tal vez mi equivocación fue no besarle cuando cumplí los dieciséis años, o los dieciocho, o los veinte o incluso la noche antes de que supiese de su relación con mi hermana. La cuestión es






