«De repente tienes en tus manos aquello que nunca esperaste y creías imposible.»
JOAQUÍN
Cuando salgo del baño, Mía ya no está. Abandono el cuarto así, en bóxer como me encuentro, y la busco en todo el segundo piso. No está. Abro la puerta de Lara y la veo con Frank durmiendo todavía. Bajo al primer piso. Esta casa es enorme y no sé dónde podría estar.
No creo que se haya ido. Me detengo cuando miro el patio a través del cristal y la veo. Está cambiada con la ropa de ayer y tiene suelto el cabe