«Nunca te conocerás hasta que no enfrentes tus peores miedos.»
MÍA
Cuando el clima se puso demasiado frío para bañarse en la piscina, Lara y yo pasamos el resto de la tarde en su sala viendo películas y comiendo palomitas. La he notado más callada de lo normal, de modo que le pregunto el motivo.
—Es por mi padre, y todos los problemas que se nos vienen encima —responde a punto de llorar.
Me acerco a ella en el sofá y la abrazo.
—¡Oh, Lara! Cuánto lo siento. Sabes que cuentas conmigo para lo que