Patricia caminaba de un lado al otro, furiosa; el muy imbécil se había atrevido a amenazarlos.
Era muy estúpido o demasiado inteligente para hacer algo como eso.
—Voy a matarlo, ese imbécil no se saldrá con la suya.
—No actúes por impulso, eso es lo que quiere. Lo invité a nuestra fiesta, allí podrás eliminarlo, si es lo que quieres.
Pablo miró a su novia con disgusto, cómo era posible que Patricia hiciera algo como eso.
—¿Por qué lo hiciste? —preguntó molesto.
—Conocer sus planes, en este