Sofía estaba sentada en la oficina del abogado de su esposo, observó al hombre con atención, tenía un semblante serio.
Eso significaba que las cosas no estaban bien, tenía un mal presentimiento. El hombre sacó un documento de su maletín.
En ese momento rezaba para que no fuera una mala noticia, deseaba volver a casa, la mansión donde había crecido.
La puerta fue abierta, observó a su esposo ingresar, se sintió más aliviada, al menos estaría acompañada.
—Lamento llegar tarde, mi amor, estaba