Linda le colocó esposas en las manos a su rehén; así se evitaba algún problema.
No podía permitir que Sofía escapara de sus manos; su primera parte del plan, estaba en camino.
—Nos vamos, sé que lo vas a disfrutar tanto como yo.
—No pienso moverme hasta que dejes libre a mi prima.
—Obviamente, ella no está aquí, no soy estúpida, sé que Darío está en algún lugar, no quiero terminar en sus manos, ahora camina o sabes lo que pasará.
Linda tomó el brazo de Sofía, caminó rápidamente hasta el asc