Sofía se encontraba en la mansión Allen junto a su esposo, quien sostenía su mano; ambos estaban de pie frente al anciano.
Quien se veía cada día más enfermo y agotado, lo que sucedía había afectado su salud.
—Sé que esto puede parecer muy egoísta para ambos, pero me gustaría que le den una oportunidad a Pablo.
Sofía se sintió confundida, ¿cómo podía pedir algo como eso, acaso se había arrepentido y pensaba perdonar a esas escoria?
—¿De qué hablas, papá? —preguntó Darío, confundido.
—Habla con