Félix estaba sentado en el sofá de la mansión, que había adquirido para su jefe.
Se estaba haciendo pasar por un millonario extrovertido, y su jefe estaba ocultando su verdadera identidad.
Ni siquiera Linda sabía la verdad, su idea era sencilla: no alertar a sus enemigos y así sacar la verdad a la luz.
Los haría pedazos; Darío era un hombre vengativo y de cuidado.
Observó a su jefe ingresar por la puerta, parecía estar molesto.
Segundos después miró a la joven entrar a la mansión.
Se veía