—¿Qué dices? —Exclamó Pablo molesto mientras caminaba de un lado al otro en la oficina.
Había enviado a algunos de sus hombres a seguir a su tío. El hombre había ido al hospital, luego se le vio subiendo a una mujer a su coche.
Nadie sabía quién era la mujer, las fotografías eran borrosas.
—Les pago para vigilarlo y me entregan información a medias.
—De lo que sí estamos seguros es de que no se trata de su prometida.
Una sonrisa asomó en los labios de Pablo. De seguro su tío tenía una amant