Gabriela estaba almorzando, hacer cosas tan simples en su estado era realmente complicado, su brazo derecho estaba incapacitado.
Soltó un suspiro de frustración, escuchó una risita divertida, levantó la cabeza y observó a Andrew.
—Se nota que te está costando adaptarte, no es así.
—Es horrible.
—Tranquila, yo te ayudo.
La joven negó con la cabeza, pero Andrew no le prestó atención y tomó la cuchara para alimentarla.
Se sentía pena, iba a ser alimentado como un bebé.
—Esto es vergonzoso.