Patricia regresó a la mansión con un moretón en su mejilla izquierda y otro en su abdomen. Jamás imagino que Sofía se pudiera comportar de esa manera tan cruel.
Se colocó un poco de hielo, observó a su esposo ingresar a la habitación. El hombre la miró, parecía estar molesto.
Pero al ver a su esposa, notó que algo no andaba bien.
—¿Qué te sucedió?
—La estúpida de Sofía me atacó, estaba tranquilamente en la tienda, cuando ella me golpeó.
Las palabras de su esposa llamaron su atención, jamás imag