Allan buscaba desesperadamente a su hermana. No podía aceptar la idea de que Alice estuviera muerta. Cada rincón del refugio fue explorado meticulosamente, pero no encontró rastro alguno de su hermana, o su cuñado y muchos menos de la pequeña Ellen.
En su afán por encontrarla, Allan ignoró el llamado de todos los que encontró a su paso, y solo se detuvo cuando se encontró con Zven. Para el lobo no fue difícil entender lo que pasa, por lo que Zven se acercó a Allan con cautela, sabiendo que esta