Respiro profundo observando a la abuela que apenas me mira a espera de mis palabras.
Es una situación complicada, pero tengo fe, ella es madre y sabe lo que eso significa y bajo ninguna circunstancia pienso negar a mi criatura.
Sé que tengo que decirle, pero no quiero ser imprudente al ocasionarle con mi confesión un mal estar que agrave su situación.
Jamás podría vivir con la pena moral de saber que le cause algún daño por actuar intransigentemente.
—Abuela usted es madre y por eso supong