—Este es el pequeño Matías.
La abuela abre los brazos para recibir a mi hijo que ya le hablé de ella y por eso, corre para permitir que ella lo abrace.
—Abuela —dice mi pequeño — mami mira tengo dos abuelas.
—Oh por Dios. Este angelito es todo una ternura.
La abuela acepta a mi hijo, vine sola, solo espero no encontrarme con Alfred, pero si me encuentro con Alexander que no parece importarle nada.
—¿Quieres ir por una vaso con leche? —le ofrece la abuela amablemente.
—Me gusta mucho