ABUELO PRÉSTAME TU AUTO
―¿Mi auto? ―El viejo Vadim miró a Tatiana confundido ―¿Y para qué quieres mi auto, cariño?
―Bueno, es que… Amelie no conoce la ciudad y pensé que podríamos salir ―explicó Tatiana, intentando sonar lo más convincente posible.
El abuelo le dio una mirada perspicaz.
―¿Salir? ¿A dónde?
―Por ahí… a divertirnos ―dijo ella, esquivando la pregunta.
―¿Sabe mi nieto que…?
―¡No! Y por favor no le digas, ¿vale? Yo… ―Tatiana suspiró ―Abuelo, Alexei y yo… no es como piensas, nue