49 CALMA ANTES DEL CAOS
El contraste de temperatura lograba ponerle los pelos de punta. Ni siquiera tenía idea de que un hombre pudiera jugar así con su cuerpo, hasta el punto de que ella completa reaccionara a un placer culposo y desconocido anteriormente.
Yagiz era un caballero, pero en la intimidad de ese cierto era un absoluto volcán. Ella se convertía en lava ardiendo corriendo alrededor de él.
Él no perdió tiempo y siguió degustando el sabor único de aquel helado sobre la piel ardiente d