Unos días más tarde, mi amiga Bianca fue a la casa de mis suegros para visitarme y saber como me encontraba, ya que desde que nos vimos la última vez en el hospital, no sabíamos nada la una de la otra y Erik aun seguía negándome el que pudiera comprarme un móvil para poder llamar y hablar con mis padres y con mis amigas, dandome el la excusa de que podían ir todos ellos a la casa de sus padres para verme.
— Hola señora Moore — dijo Bianca cuando la sirvienta abrió la puerta y mi amiga entró en