Nos quedamos un momento los dos mirando hacia el horizonte, mientras estábamos abrazados, sintiendo la brisa del mar y el calor del sol, que nos daba en nuestros rostros.
— ¿Estás bien? — me pregunto Kevin, al ver que mis ojos estaban llenos de lágrimas
— Lo estaré, no te preocupes —- respondí
— ¿Puedo hacer algo por ti? — me preguntó, poniendo sus dedos en mi barbilla para que lo mirara
— Llévame a casa Kevin por favor, necesito ver a nuestro hijo, cogerlo en mis brazos y acunarlo — le contest