Alessia Vittoria Bellerose
No solo su jefe, su centro. El Mano Negra caído sobre una mesa de mi casa convierte a todos en animales heridos. Mientras el médico trabaja, abajo empiezan los gritos. Lorenzo. Reconozco su voz.
—¡No pueden encerrarme! ¡Esta es mi casa!
Mi casa.
La rabia me atraviesa tan fuerte que por un segundo supera al miedo. Me aparto de Amara y camino hacia la puerta. Rocco me bloquea.
—No.
Lo miro.
—No me des órdenes en mi casa.
—Dante me matará si dejo que baje mientras todav