“¿Podemos hablar?”
Eso decía el mensaje que había recibido María en su antiguo teléfono en plena madrugada, pero que había leído hasta la mañana siguiente de haber sido enviado.
Las manos de María temblaron. Ella creía tener una muy buena idea de lo que quería hablar Marcos con ella, pero había pasado tanto tiempo de su separación que no creía que tuviera caso ya; es decir, ¿para qué abrir las heridas ya cerradas? No le veía el caso.
—No le voy a responder —dijo para sí misma, alejando el celul