C96- UNA VERGUENZA DE MUJER.
C96- UNA VERGUENZA DE MUJER.
Clarissa entró al estudio sin sospechar nada, cerró la puerta con desgana, arrastró los pies y se dejó caer en la silla frente al escritorio como si estuviera en su propia habitación. Cruzó las piernas, bostezó y apoyó el codo en el reposabrazos, totalmente despreocupada.
Al principio, ni miró a Leah ni a Rachel. Solo cuando sintió el aire cargado levantó la vista, las vio rígidas y, aun así, sonrió como si nada.
—¿Para qué me llamaste? Llegué hace nada, estoy muert