C172-NADA IMPORTA MÁS QUE MIS HIJOS
La mañana era pura alegría.
Rachel avanzaba por la sala con pasos cortos y decididos, con una mano en la espalda y la otra señalando direcciones invisibles.
—¡No olviden los chupetes de emergencia! —repitió, sin saber ya a quién se lo decía.
Una empleada pasó a su lado casi corriendo, con la maleta colgada del hombro, el celular en una mano y una lista en la otra.
Tachaba, volvía a leer, respiraba hondo y seguía.
—Están, señora —dijo—. Chupetes, documentos, cargadores, la manta azul… la blanca… la de estrellas.
—La de estrellas es mía —gruñó Rachel.
La madre de Aaron apareció desde la cocina con una bandeja de sándwiches envueltos con cuidado.
—Come uno, cariño —le dijo a Rachel—. Aunque sea dos mordidas.
—Si como, exploto —respondió ella—. Creo que uno de ellos está practicando fútbol con mi costilla.
La madre de John sentada en el suelo con Melody y Leah, levantó la vista con una sonrisa tranquila.
—Eso es porque ya quieren salir —dijo—. Siempre