C172-NADA IMPORTA MÁS QUE MIS HIJOS
La mañana era pura alegría.
Rachel avanzaba por la sala con pasos cortos y decididos, con una mano en la espalda y la otra señalando direcciones invisibles.
—¡No olviden los chupetes de emergencia! —repitió, sin saber ya a quién se lo decía.
Una empleada pasó a su lado casi corriendo, con la maleta colgada del hombro, el celular en una mano y una lista en la otra.
Tachaba, volvía a leer, respiraba hondo y seguía.
—Están, señora —dijo—. Chupetes, documentos,