Massimo lo mira detenidamente. —¿Te has enamorado de tu mejor amiga?— pregunta, sin parpadear, literal, está sorprendido
—No... No, claro que no. Por algo me comprometí con Natalia
—Como dice mi esposa, el que ama no engaña, ¿Entonces por qué llegaste a ese punto?
—Massimo no me estás ayudando, solo vine a ver cómo estabas...— Miguel camina hacia la ventana, necesita recibir un poco de aire fresco
—¿Eres tonto o te haces?— Massimo lo mira con el ceño fruncido
—no me entiendes, ni yo mismo me