Miguel posa sus manos en su cabeza, y luego suspira profundamente. —¿Qué has hecho hijo?— Parrow se acerca a él, quedando frente a frente mirándolo con desdén
—padre... No sé cómo explicarte
—¡No mames Miguel! Ese vestido es de la señorita Dulce Maria ¿Cierto?
Miguel baja sus manos y con sus hombros caídos asienta con la cabeza, para boom, sentir la fuerte bofetada de su padre en su mejilla derecha, jamás le había puesto una mano encima.
—lo merezco, lo sé
—¿Qué sabes cabrón? ¡Dulce Maria es