—¿Usted?— Anastasia rodea los ojos, como le molesta oír la voz de Tatiana
—señora Parrow, no me mire como a un bicho raro, que no sé le olvide que en mi vientre— pasa sus manos por su vientre —tengo a su primer nieto
—¡Cállate! ¡Eres una puta barata!— la señala y luego se acerca para quedar frente a frente —no obtendrás ni un dólar de nuestra parte, hasta confirmar que ese bebé que según tienes en tu vientre es de nuestro hijo
Tatiana sonríe maliciosa. —ay señora, no soy estúpida, sé lo que d