VERONICA
Me follaba muy duro, sin contemplaciones ni pudor.
—Amo—no podía ver, pero si sentir su forma descomunal de darme como si quisiera desbaratarme.
—Siénteme Vero, siente a tu amo partirte en dos—lo hacía, cada centímetro de su polla me invadía y provocaba temblores internos que me tenían con la mente perdida.
No podía verlo, pero Me sentí nerviosa cuando presentía sus ojos en mi, como si pudiera ver más allá de mi exterior. Su mirada era intensa, me hacía sentir vulnerable. Me pregunté q