VERONICA
la tensión en el auto era casi palpable mientras Gabriel conducía y Bruno iba sentado a su lado, en el asiento del copiloto. Yo estaba sentada en la parte trasera, intentando mantener la calma, pero mi mente no paraba de dar vueltas. La forma en que Gabriel agarraba el volante con fuerza, la manera en que Bruno miraba hacia adelante sin decir una palabra... todo parecía indicar que algo estaba a punto de estallar.
Mi atención se centró en Gabriel, en su perfil serio y concentrado. Podí