Al despertar, el primer pensamiento de Erick fue creer que todo lo que había pasado la noche anterior había sido un sueño. Uno especialmente excitante, pasional y entrañable, sí, pero un sueño al fin y al cabo. No obstante, en cuanto se dio la vuelta en la cama y vio que Olivia seguía a su lado, desnuda, profundamente dormida y más hermosa que nunca, comprobó que todo había sido real. Un descubrimiento que lo hizo sonreír, al mismo tiempo que le aceleraba los latidos del corazón, que de un mome