Solo cuando estuvo de vuelta en la habitación, fue que Olivia recordó que debía dormir en la misma cama con Erick. El mismo Erick que ahora era su marido, pero que al mismo tiempo parecía no querer tener nada que ver con ella, a juzgar por lo nervioso que se puso en cuanto ambos se hallaron solos en la recamara. Era evidente que no hallaba la forma de decirle que no tenía ni tiempo ni ganas de continuar lo que habían dejado a medias aquella vez, así que Olivia, tomando la delantera y aguantándo