En cuanto Garrick entró en su oficina, Erick contuvo el aliento y lo miró, casi esperando que le soltara una mala noticia; nunca había sido especialmente dado a las fatalidades, pero aquellos últimos días habían terminado por ser tan convulsos y difíciles, que empezaba a acostumbrarse. Sin embargo, cuando miró a su abogado pudo ver en los ojos de éste un rayo de esperanza que le devolvió un poco de la tranquilidad que había ido perdiendo. Solo para no parecer tan desesperado como en realidad es