Ese día, navegaron y no volvieron hasta entrada la noche, y es que a pesar de la preocupación que sentía Emma por su recién nacida, Mía estaba perfectamente bien bajo el cuidado de Cristóbal y Amelia, incluso, hicieron videollamada con ellos, no solo para dejarla tranquila respecto a la niña, que se encontraba más que tranquila en los acogedores brazos de Amelia, sino, también para mostrarles el anillo y darles la buena noticia.
Sus amigos no pudieron estar más felices, tanto que exigieron ser l