El peor castigo: 18. Santiago necesita hablar urgente con Matías
Durante todo el camino al hospital, Emma no paró de quejarse, tampoco de mencionar asustada a su hija.
— Mi bebé, Matías, mi bebé — resollaba, ya para ese entonces sin fuerzas, y Matías cada segundo se preocupaba más.
— Tranquila, tranquila — apartó varios mechones de su frente y la acarició con increíble dulzura, apartando por un momento todo aquello que en su interior dolía. Dios, no quería que le pasara nada. Ni a ella ni a la bebé.
Pronto llegaron. Saltó fuera del auto con ella en brazos y l