EN UNA PEQUEÑA CLÍNICA VETERINARIA EN LA CIUDAD DE NUEVA YORK, TARDE EN LA NOCHE
La gente siempre me pregunta por qué soy una buena veterinaria. Por qué todas las criaturas enfermas y heridas que vienen a mi clínica me escuchan. Porqué me aman.
La respuesta es simple: las criaturas heridas se reconocen entre sí.
Y estoy tan herida como ellos lo están.
La parte rota de ellos ve la parte rota de mí y viceversa. A veces, esa es toda la medicina que se necesita. Solo para entender que no estás solo