–Así que así es como viven los ricos.
–No, así e scomo vivo yo–la corrigió Dante.
Angela dejó el bolso en la mesa de la entrada y se giró hacia Dante.
El ático dúplex se encontraba en un nuevo complejo de lujo. El piso tenía una iluminación tenue y las luces de la ciudad destellaban al otro lado de los enormes ventanales.
–¿Tienes frío?–preguntó él al verla temblar.
¿Porqué tenía que tener una voz tan sexy?
–No, estoy bien.
Mientras Dante abría unas aplicaciones en el móvil, ella aprovechó para