—Te dejo un momento sola, y te enrollas con el primer hombre que se te cruza por enfrente, ¡Ah!, ¡estoy tan orgullosa de ti, amiga! — dijo Dara.
— ¡Shhh!, ¡cállate! —demandó Calisto avergonzada, y mirando de reojo al conductor del taxi.
— ¡Por fin dejaste de ser virgen, tenemos que celebrarlo!
— ¿Puedes callarte, por favor?, y para tu información, no perdí mi virginidad — aclaró.
— ¿Cómo?, —chilló Dara con decepción — ¡tienes 26 años, al paso que vas, llegarás virgen a los 40, amiga!, ¡no, peor