EL PODER DE UN BESO
—Señorita Melker, ¡buenos días! —Saludó Gala Barbaren — ¿Dónde está mi nieto?
—Buen día, señora. Está por llegar —aseguró la joven.
Un día antes acordaron que se verían en la reunión, Calisto fue muy precisa al explicarle la importancia de verse con algunos de los miembros de la junta directiva para buscar una alianza, y que estos respalden su nombramiento.
—Esperaba que aprendiera la lección, sobre todo después de lo que pasó en la gala —señaló con dureza la anciana Barbare