Con la firme convicción de que la revolución de sentimientos se debía a su encuentro con el hombre misterioso, al no estar acostumbrada a ese tipo de relaciones fugaces, Calisto se plantó en el departamento de Abner. Afortunadamente, él no estaba cuando ella llegó, eso le dio oportunidad de mentalizarse y prepararse para su reacción.
Al no querer invadir su privacidad, la joven esperó a Abner en la sala.
Aunque el asistente de la señora Gala le había dicho que podía instalarse en cualquiera de