NINGUNO DEBERÍA ESTAR AHÍ
—A veces se me olvida que tú también perteneces a este mundo —dijo Calisto al ver la elegancia del evento.
—Yo me pertenezco a mí misma, amiga —respondió Dara. —Esto no me define —agregó encogiéndose de hombros.
Dara descendía de un largo y vasto linaje de artistas.
En su árbol genealógico había artistas plásticos, críticos de arte, escritores y hasta actores. Su padre había sido un crítico de arte reconocido, sin embargo, desde que él falleció, la joven se negaba a us