MUCHO QUE APRENDER.
Dos días y Abner y Calisto seguían sin salir de la habitación, la primera noche Abner tuvo que contenerse demasiado para no lastimarla; sin embargo, Calisto no parecía preocupaba por su integridad física y su deseo por tener todo de Abner se encontraba lejos de estar satisfecho.
— Quiero todo de ti— dijo ella — con voz sensual y sincera mientras descansaba sobre el pecho de su hombre.
— Ya lo tienes todo —le aseguró él — quien tampoco podía saciar sus ansias por ella.
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