Cargada con más bolsas de las que podía sostener, Calisto ingresó a su habitación dando tumbos, dejó caer todas las compras en el suelo y se echó a la cama, agotada.
Tenía unas ganas inmensas de dormir, pero Dara enfatizó en lo importante que era la preparación para el momento especial.
Incluso le envió un mensaje de texto con un listado de todo lo que tenía que hacer, por dónde comenzar y resaltó con letras mayúsculas que al día siguiente tenía que contarle todos los detalles.
— ¿Por qué todo